La alucinante moto eléctrica que nunca se cae


El USA Today le calificó como el “Steve Jobs” de los vehículos a motor. Y la revista Forbes saludó entusiasmada que el proyecto de Daniel Kim obtuviera un millón de dólares en su primera ronda de financiación. Así es que podría decirse que Lit Motors nació con augurios favorables. Y una vez visto el resultado de lo que será el primer modelo en el mercado de su C-1 parece que no va a defraudar las expectativas levantadas.

Como tantos otros niños, la pasión de Kim por construir cosas nació con el Lego. Pero a diferencia del resto de chavales que abandonan su afición cuando llegan a la edad adulta -o a eso que se denomina erróneamente sentido común-, lo que Kim dejó fueron sus estudios universitarios -de Biología y Física- para trabajar como mecánico en un taller. Lo suyo era montar cosas. Dar forma a proyectos y, por qué no, reinventar el transporte humano. Antes de fundar Lit Motors Daniel emprendió un viaje en solitario alrededor del mundo en 12 meses que le llevó a visitar 106 países, de donde regresó con una evidencia -la mayoría de la gente en el planeta se mueve con vehículos de dos ruedas- y una visión: él iba a encargarse de fabricar el medio de transporte del futuro.

Decidido a llevar adelante su proyecto, Kim regresó a la universidad y se licenció en Diseño y Transporte sostenible. Allí nacieron los primeros bocetos de la motocicleta eléctrica que ha situado a Lit Motors en el mapa de empresas a tener en cuenta en los próximos años. Hay quien podría considerar que tanto revuelo por una simple moto es un poco exagerado. Pero un simple vistazo a las características de la C-1 es suficiente para convencer a la mayoría de escépticos. Se trata de un vehículo de dos ruedas, completamente cubierto y con un sistema de estabilidad sustentado por giroscopios que le hacen tan difícil de volcar como un coche. Es, además, rápida (hasta 160 kilómetros por hora) y limpia, puesto que funciona con un motor eléctrico.

Pero cuando los indicadores parecían adecuados para que la idea de Kim comenzara a circular por las carreteras, un grave accidente de moto puso todo en riesgo. El fundador de la empresa estuvo a punto de perder la vida; le llevó casi un año recuperarse, pero salió con un nuevo aprendizaje: habrá también modelos de la C-1 adaptados para usuarios con movilidad reducida, dando así un salto que no estaba en los planes iniciales.

Aunque la C-1 todavía no se comercializa, Kim está ansioso por ponerla en el mercado (costará unos 24.000 dólares) y ya cuenta con varios pedidos. Porque no considera que el suyo es uno de esos inventos que pueden cambiar el mundo y quiere hacerlo “cuanto antes, mejor”.