¿Por qué ya no emocionan los nuevos teléfonos?


Las preguntas son constante, sobre todo entre los que no están inmersos en este mundo digital. ¿Qué va a presentar Apple? ¿Qué hará nuevo el iPhone? ¿Cambio el mío? Y luego las afirmaciones: “es que siempre es lo mismo, desde que murió Steve Jobs ya no hay innovación”. Y justo el otro día, en una comida, nada que ver con tecnología, se me ocurrió decir y platicar lo siguiente.

La industria de los celulares se parece cada vez más a la automotriz. No hay nada radicalmente nuevo hace años y años. La diferencia es que a la primera le ha tomado décadas llegar a donde está y a la de celulares, tan solo diez años.

Esa cantidad de tiempo es muy pequeña si la comparamos con otras industrias y muchos nos acordamos del lanzamiento del iPhone original… parece que fue ayer. También, por supuesto, desde ese momento a Apple le ha ido increíble en cuanto a crecimiento y ventas y lanzamientos de nuevos productos. Pero, digamos, no ha habido nada radicalmente nuevo.

¿Por qué? Es una industria joven. Está apenas cumpliendo diez años. En “años-tec” digamos que serían unos ¿30? Puede ser. Sigue siendo joven, pero ya está comenzando a “sentar cabeza”, por decirlo de alguna forma.

Así es que, Apple, su recontra rival Samsung y todos los demás fabricantes de teléfonos, claro que presentan nuevos modelos, con diferentes nuevas funciones, pero no hay el cambio radical al que nos tenían acostumbrados. Y es que está complicado por varias razones.

  1. Si tu producto estrella se sigue vendiendo como “pan caliente”, ¿para qué lanzar algo radicalmente nuevo ahora? Es una simple decisión de negocios, no de tecnología.
  2. Es posible que estemos llegando al límite en desarrollo funcional, es decir, el “ya no saben que inventar” puede ser cierto, en el sentido de que pueden existir muchos prototipos e ideas, pero nada concreto como para llegar a ser un producto a la venta.
  3. Cada vez hay más en riesgo. Hace 10 años, los nuevos modelos de teléfono eran una aventura sin muchas consecuencias. Hoy, lanzar “el siguiente nuevo aparato” puede complicarse demasiado y si no pega, las consecuencias serán diferentes. Sólo hay que recordar lo que le acaba de pasar a Samsung con su Note 7 y eso que sólo fue un problema con algunas baterías.
Así es que, los que siguen esperando “lo revolucionario”, “lo siguiente”, “lo que va a cambiar el mundo de nuevo” pueden quedarse sentados cómodamente esperando, porque me temo afirmar, que eso no va a suceder.

En todo caso, hay que ir pensando qué más podemos hacer con los nuevos modelos de teléfono, que les seguimos diciendo “teléfono” por costumbre, pero que son todo menos eso. Me gustó el nuevo iPhone 7, lo mismo que el nuevo Note 7 y muchos otros que hay por ahí en el mercado.

La popularidad de estos dispositivos los han masificado y han hecho que millones y millones de personas en el mundo los usen para su vida diaria, cambiando radicalmente la forma de comunicarse y de “vivir” a diario. ¿O me equivoco?