50 hábitos que indican que naciste para emprender

Los emprendedores natos se sienten insatisfechos como empleados, seguidores o consumidores. Quieren construir y expandir sus empresas.

La mayoría de los emprendedores aspirantes lo llevan en la sangre: nacieron para emprender, tanto que cualquier otra cosa en la vida no podría satisfacerlos. Se sienten insatisfechos como empleados, seguidores o consumidores. Quieren crear, construir y expandir sus propias empresas, y están llenos de pasión y voluntad.


Estos son 50 hábitos de las personas que nacieron para emprender. ¿Cuántos posees tú?

1. No puedes estar quieto. Sientes la inquietud de estar creando cosas, y cosas grandiosas.

2. Siempre se te ocurren ideas. Buenas o malas, pero el flujo de ideas nunca se detiene.

3. Puedes señalar con precisión errores en otras ideas. Es algo que se te da de manera natural.

4. Admiras a propietarios de negocios exitosos. Steve Jobs, Richard Branson, Mark Zuckerberg y Bill Gates son solo algunos de tus héroes.

5. Te emocionas cuando ves un negocio exitoso en acción. Ya sea un bar local o una franquicia de supermercados, no puedes evitar sonreír cuando ves que un negocio está haciendo bien las cosas.

6. Si trabajas para alguien, piensas constantemente en formas de mejorar su negocio. Mientras estás trabajando, únicamente piensas en cómo hacerlo crecer.

7. Odias que te digan qué hacer. Resientes recibir órdenes.

8. Amas aprender cosas nuevas. Los tutoriales y “how-to’s” son perfectos para ti.

9. Desarmas las cosas para aprender cómo funcionan. Controles remotos, tostadoras, teléfonos –amas ver el funcionamiento interno de estos aparatos–.

10. Sueñas con la riqueza. El dinero no lo es todo, pero no puedes evitar tenerlo en mente.

11. No te rindes fácilmente. Te enfrentas a retos difíciles, pero sigues adelante.

12. Eres disciplinado con tus hábitos. Has establecido rutinas que no rompes con facilidad.

13. No temes al trabajo duro. En todo lo que haces das el cien por ciento de ti.

14. Te gusta tomar riesgos. No te arriesgas a ciegas, pero no te quedas sentado esperando que las cosas pasen.

15. Conoces cuanta gente puedes. No tienes miedo de acercarte a las personas y establecer lazos.

16. Hablas con todas las personas que conoces. Los extraños no te intimidan.

17. Te recuperas de los tropiezos. Has vivido fracasos, pero eso nunca te ha detenido.

18. Te gusta tener la última palabra. Te gusta dirigir.

19. Estableces metas para ti mismo. Grandes o pequeñas, las metas llenan tu vida.

20. Ayudas a la gente cuando puedes. Te interesa generar un efecto positivo en tu entorno.

21. Encuentras retos en todo lo que haces. Buscas oportunidades para retarte a ti mismo.

22. Encuentras formas de inspirar a las demás personas. Te inspira inspirar.

23. Planeas todo hasta el último detalle. Los planes son un requisito previo a cualquier actividad.

24. Estás orgulloso de ti mismo. Te gusta quién eres.

25. Ayudas a tus amigos a resolver sus problemas. Eres buenísimo para analizar situaciones y encontrarles una salida.

26. Delegas tareas y asignas recursos de manera efectiva, tanto en tu negocio como en la casa.

27. Estableces plazos para ti mismo. No pones excusas para cumplirlos.

28. Te gusta contar historias. Amas compartir tus experiencias con los demás.

29. Eres súper competitivo. Incluso jugar un juego de mesa enciende el espíritu competitivo en ti.

30. Te involucras con las cosas. Si ves un auto parado en la carretera, te detienes a preguntar si necesita ayuda.

31. Eliminas de tu vida las cosas que no necesitas. Si algo es ineficiente o te estorba, simplemente lo haces a un lado.

32. Negocias cada vez que puedes. Los mercados de pulgas y salarios son sólo el principio.

33. Ves el potencial de la gente. No ves a las personas por lo que son: ves en ellas lo que podrían llegar a ser.

34. Te mantienes en calma en medio de una crisis. Cuando las cosas se ponen difíciles, piensas de manera lógica.

35. Sabes conseguir lo que quieres. No dejas ir las oportunidades.

36. Evitas las situaciones y las personas que sólo te hacen perder el tiempo. No pierdes el tiempo jugando con el celular y viendo fotos de los demás en tus redes sociales.

37. Eres persuasivo, convences a las personas de ponerse de tu lado. Eres un retórico nato.

38. Tomas decisiones con la cabeza y no con las emociones. En la mayoría de los casos, confías en tu lógica más que en tus emociones.

39. No olvidas las emociones de las demás personas. Sientes una gran empatía por los demás.

40. Cuando te involucras con proyectos que te apasionan, pierdes la noción del tiempo. Las horas vuelan cuando te sientas a trabajar en algo.

41. Con frecuencia, inicias proyectos nacidos de la pasión. Cada semana transformas una idea en un pasatiempo.

42. Constantemente haces cambios en tu hogar, tu carro o… lo que sea. Siempre hay algo que puedes cambiar o mejorar.

43. Te enloquecen las nuevas tecnologías. Eres adicto a aprender sobre ellas y cómo pueden mejorar tu vida.

44. Lees las noticias todos los días: es un hábito que no puedes evitar.

45. Devoras libros. Cada libro ofrece un aprendizaje nuevo.

46. Escuchas a tu voz interna. Confías en tus instintos.

47. Escuchas los consejos de los demás. Tomas tus propias decisiones, pero escuchas las opiniones de los demás.

48. No te quedas varado en el pasado. Cuando cosas malas suceden, sigues caminando.

49. Haces sacrificios para conseguir lo que quieres. Sabes que tienes que sacrificar algunas cosas en la vida para obtener un bien mayor.

50. Nunca dejas de perseguir tus sueños. Tomas tus aspiraciones con seriedad…. Son una parte de ti.

¿Naciste para emprender? Si estos hábitos te suenan familiares, es momento de que comiences a perseguir tu verdadera misión en esta vida.

Fuente: SoyEntrepreneur