La meta de espectro repartido era de 1.300 Mhz por cada país de América Latina. La realidad es muy distante.

América Latina atraviesa un momento crucial en materia de conectividad móvil. Por un lado varias naciones como México, Chile, Colombia y Argentina se han volcado de lleno al desarrollo de su infraestructura y legislación para integrar servicios de red 4G LTE, siguiendo la tendencia global de la industria.

A la par que los niveles de adopción por parte de los usuarios móviles de la región se muestran como un terreno fértil, desde una perspectiva comercial, pero con demasiados retos por delante, donde la gestión del espectro radioeléctrico, a pesar de ser uno de los puntos medulares, se mantiene relativamente rezagado y lejos de los niveles adecuados. Existen actualmente 712 millones de líneas 2G y 3G en América Latina, tratándose de una cifra que aplasta a los breves 12 millones de conexiones 4G LTE en toda la región.

De acuerdo con la información presentada por 4G Américas, en el marco del seminario web Banda ancha móvil – Panorama y perspectivas, el panorama actual del desarrollo de la banda ancha móvil en América Latina está muy por debajo de lo deseable.

Muy lejos de la meta


Tomando como referencia el parámetro fijado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), quien designó la meta de 1.300 Mhz de espectro radioeléctrico por cada país latinoamericano para servicios móviles para el año 2015,encontramos que actualmente el promedio es de apenas 314,9 MHz de espectro concesionado, lo que se traduce en un 24,2% del objetivo marcado.

Ni un sólo país de América Latina logró la meta. Brasil, Chile, Colombia y Argentina son los más avanzados en su despliegue de espectro, con cifras que van del 41,7% al 28,5%, pero aún a pesar de ello la distribución y regulación se mantiene de forma poco equitativa entre las operadoras.

Actualmente se proyecta que para finales del año América Latina reúna 28 millones de líneas 4G LTE, 334 millones 3G HSPA y 386 GSM, una tendencia en donde las redes de cuarta generación aspiran a convertirse en las segundas de mayor presencia dentro de cinco años, relegando a las GSM, pero un paso necesario será la regulación del espectro en los distintos países.