Descubre si tu jefe es un visionario como Steve Jobs o un tirano que impide tu ascenso


El diario El país publicó una investigación para determinarcuáles son cada uno de los rasgos de los diferentes jefes que rigen las empresas. Aquellos personajes que conducen los destinos de las compañías.

El mandón

Este tipo de jefes suelen ser tiranos. Únicamente le interesa que se acaten sus órdenescon absoluta sumisión y pasividad. De acuerdo con los expertos, es el peor de todos.

“El trabajador no va a aprender nada. No crecerá en su carrera profesional, porque en un clima autoritario no se desarrolla nadie en el equipo”, asegura José Medina, presidente de la firma de cazatalentos Odgers Berndtson.

Antonio Pamos, consejero delegado de Grupo Facthum (una consultora de recursos humanos) afirma, por su parte, que el dirigente represivo no se implica en el desarrollo de sus colaboradores y hace que las rotaciones en su equipo sean habituales. “Es un estilo trasnochado, impropio de una sociedad avanzada”, opina.

El timonel

El jefe “timonel” se obsesiona por lograr la perfección. Se traza objetivos y no descansa hasta conseguirlos. Es de aquellos que no les agrada que les sugieran ideas. Se pudiera concluir que es un líder limitativo, debido a que utiliza a sus subordinados para la consecución de sus propósitos.

“Cuando tienes un jefe al que solo le importa cumplir los objetivos del departamento para luego apuntárselos, se frena la progresión de las personas, que caen en la desmotivación y la falta de dedicación. Él no crea equipo. Impide que cualquiera adquiera nuevas capacidades, además de paralizar cualquier cambio de departamento. Solo busca su propia promoción y para ello se adjudica todo el presupuesto de formación del equipo. Entonces ves el futuro muy negro”, explica un técnico de calidad de una multinacional que prefirió no revelar su nombre para la realización del trabajo.

El brillante


El jefe “brillante” es difícil hallarlo. Es un visionario congénito. Habitualmente, se rodea de profesionales que cubran sus carencias y los convencen de su visión al equipo, de su estrategia de futuro. Con el tiempo, trasciende y se convierte en estrella. Steve Jobs o Bill Gates son dos claros ejemplos de lo que pudiera ser un jefe sobresaliente.

El director general de Mitsubishi, Pedro Ruiz, tiene claro que los únicos jefes que dejan huella son los visionarios, aunque sean egoístas y generalmente impulsivos. “Te hacen plantearte el negocio y tu carrera profesional. Te enseñan a pensar fuera de los cauces tradicionales, a innovar. Y, pese a que no tengan mucho tiempo para prestarte atención, esa apertura de mente que adquieres con su influencia, te lleva a dar un salto cualitativo en tu trayectoria”, explica.

El maestro

El jefe “maestro” asume un papel de entrenador y, en muchos casos, termina por ser un profesor que se preocupa por la evolución de sus dirigidos. Tiene, además, la virtud de potenciar las cualidades de cada uno de los miembros de su equipo de trabajo.

“El jefe desarrollador te impulsa a ser tú mismo, a descubrir lo que quieres y a ser el conductor, no el copiloto de tu carrera. Con él, tendrás responsabilidad y visión a corto y medio plazo de lo que te interesa para tu progresión”, sostiene José Medina.

El participativo

El jefe “democrático” consulta la opinión de sus colaboradores y luego toma una decisión. Es conocido por promover la iniciativa y, en ocasiones, se le acusa de resultar blandoporque anima más de lo que corrige.

“Es el estilo de liderazgo que más se ha desarrollado en los últimos tiempos y el que más me gusta. Al jefe participativo le preocupan las personas y sabe comunicar a su gente lo que quiere conseguir, cómo pretende llevarlo a cabo con cada miembro del equipo y qué es lo que va a ganar cada uno. Es un modelo que funciona porque hace responsable a la gente de su trabajo, al tiempo que la exige”, explica Ignacio Gil-Casares, otro de los consultados para la investigación.

El blando

El jefe “débil” procura las buenas relaciones personales en el grupo. En su gobierno, ascender se vuelva más difícil para cada uno de sus miembros. Son peligrosos ya que, según los analistas, “tiran la productividad por la ventana”.

“El peligro es que el departamento se confunda con un club de vacaciones, olvide el compromiso y la obtención de resultados”, indica José Medina.

“Junto al autoritario, me parece el peor de los jefes que existen, pese a su abundancia en España”, dice el director general de Econocom, quien esgrime que este de directivos “blandos” tienen una visión de la empresa que no se corresponde con la realidad.

Con información de El País