Las tablets y los teléfonos inteligentes que se comercialicen en Europa deberán venir, por ley, con las aplicaciones de geolocalización desactivadas. ¿La idea? Que sea el usuario el que decida si quiere utilizar estos servicios o no. ¿La intención? Proteger la privacidad de los usuarios de estos dispositivos.
Así lo establece un dictamen emitido por el grupo de trabajo del artículo 29 en el que se encuentran representadas las Autoridades Europeas de Protección de Datos:
De forma predeterminada, los servicios de localización deben estar apagados y que la activación de estos servicios requiere de un consentimiento informado y especifico a los diferentes fines para que los datos sean captados o almacenados”.
Aseguran portavoces de las Autoridades Europeas de Protección de Datos que la intención de esta medida es prevenir algunos de los “riesgos” de estos servicios, y explican que el motivo es que los servicios de localización aportan información de usuarios en concreto, lo cual podría suponer, en un momento dado, que las empresas de telefonía tengan conocimiento de datos sensibles en materia de privacidad:
Estos dispositivos están íntimamente ligados a una persona concreta; ya que normalmente existe una identificabilidad directa e indirecta del usuario (…) Por lo que los proveedores de estos servicios podrían conocer las visitas a los hospitales y los lugares de culto, la presencia en las manifestaciones políticas o de presencia en otros lugares específicos que revela datos sobre la vida sexual por ejemplo”.

Avisar que está activo

Con la misma intención de proteger la privacidad de los usuarios de estas aplicaciones de geolocalización, el grupo de trabajo europeo recomienda que en todo momento se recuerde al usuario (una vez decida activar el servicio) que sus movimientos serían seguidos por el sistema, lo que bien podría hacerse a través de un ícono visible en los terminales.

Subrayan que los usuarios pueden no ser conscientes de la cantidad de información que están suministrando al activar estos servicios de geolocalización, por lo que insisten en que las aplicaciones que utilicen servicios de geolocalización y por tanto requieran el consentimiento del usuario para funcionar, deben ofrecer una explicación clara sobre el uso que darán a los datos de localización: La información debe ser clara, completa y comprensible para un público general que no disponga de conocimientos técnicos“.

Y es que desde la comisión encargada de proteger los datos de los europeos, se destaca la “amenaza” potencial a la privacidad que pueden suponer este tipo de tecnologías ya que:
Pueden llegar a revelar detalles íntimos sobre la vida privada de su propietario, permite a los proveedores de servicios de geolocalización una visión personal de los hábitos y los patrones del propietario del dispositivo y creen perfiles exhaustivos, que pueden también incluir categorías especiales de datos”.
Insisten, además, en que se otorguen todas las facilidades para que los usuarios puedan desactivar los servicios de geolocalización en forma sencilla y en el momento que lo decidan… Vamos, que esto no sería necesario que lo especificaran en una norma: La potestad de activar o desactivar un servicio como este debe ser un derecho de los usuarios, sin duda alguna.

Ahora bien, particularmente pienso que deberían incluirse entre las recomendaciones a las operadoras y fabricantes de equipos móviles una que establezca campañas de información bien claras, de forma que se garantice que hasta mi abuelo se entere de lo que significa esto de la geolocalización y los pro y contra que tiene… Y es que asombra darse cuenta de la cantidad de gente que repite el término como loro, sin entender de qué va la cosa. Una campaña informativa y formativa al respecto, no vendría nada mal.

Fuente:wayerless