La moda del coleccionismo de móviles «retro»: teléfonos antiguos vendidos a precio de oro


Los móviles antiguos son vendidos a muy alto precio en portales de compraventa como eBay 

En ocasiones, el más oscuro fondo del cajón alberga, desdeñados, algunos objetos de inimaginable valor. Trastos viejos que, un mal día, fueron sustituidos o simplemente cayeron en desuso tras romperse o volverse obsoletos. La sorpresa de sus dueños cuando ven lo que la gente está dispuesta a pagar por ellos es aún mayor cuando se acuerdan de que su antiguo teléfono movil, que ahora se vende por miles de euros en la Red, terminó en la bolsa de la basura en la última limpieza general.

Los móviles antiguos se han convertido en verdaderos objetos de deseo para los coleccionistas. Terminales de todas las gamas, tamaños y épocas son vendidos a precio de oro en los principales portales de compraventa de artículos, como eBay, en donde un Nokia 3310 se puede encontrar por nada menos que 1.448 euros. Más del doble de lo que costaría un iPhone 6 Pluscompletamente nuevo.

No es este el único modelo que desafía la lógica de la ley de la oferta y la demanda. En la misma página, un Motorola Gleam, una rareza en territorio español que vio la luz en 2012, posee un precio de salida de 1.149 euros. Incluso el Nokia 5110, uno de los móviles más populares de finales del siglo XX, supera el millar de euros.

Son solo algunos de las centenas de ejemplos que circulan por internet, que se ha convertido en el escaparate perfecto para aquellos teléfonos que han vuelto a la primera línea de batalla después de quedar condenados al olvido.


El Motorola Glam se vende por más del millar de euros en la Red- eBay

Para el doctor en sociología Enrique Villarejo, este fenómeno se debe, principalmente, a «las ganas de la ciudadanía de tener algo que el resto no tiene». Afirma el investigador madrileño que comprar este tipo de móviles «no solo es una forma de diferenciarse de los demás, algo que gusta mucho sobre todo a los jóvenes», sino que también resulta «beneficioso para el medio ambiente, ya que un mismo móvil puede tener varios usos».

Pese a todo, no todos los teléfonos antiguos son vendidos a precios estratosféricos. En algunas webs de coleccionismo también es posible adquirirlos a precios más moderados, desde los 50 hasta los 200 euros. Generalmente suelen estar en peores condiciones de conservación, algo que, pese a todo, no suele suponer un problema para los usuarios: «Lo que buscan es que parezca antiguo, y a mucha gente le da igual que puedan tener rasguños o pequeños desperfectos. Lo viejo ahora es lo nuevo».
El fenómeno «vintage»

Los terminales móviles no son los únicos que han sucumbido a la moda de lo «vintage» o antiguo. De hecho, prácticamente cualquier cosa se puede convertir en objeto de culto con el paso de los años, desde coches y motocicletas hasta cámaras fotográficas. Entre estas últimas, una de las más solicitadas de la red entre los amantes del coleccionismo es la Voigtlander Vitrona, un ingenio alemán de los años 60 que se puede adquirir por algo más de 100 euros. Las Polaroid y las Kodak de mediados de siglo también gozan de gran aceptación.

El textil es otro de los grandes pilares de los productos «retro». Una moda que se popularizó gracias a famosas como Julia Roberts o Mónica Belluci, que comenzaron a vestir prendas de épocas antiguas, normalmente diseñada por personas ya fallecidas.

Voigtlander Vitrona- Wikimedia

El negocio de lo viejo no ha dejado de crecer en la última década gracias a la celebración de mercadillos y ferias de venta de materiales de segunda mano y a internet. De la misma forma, su impacto en la economía es cada vez más patente. En 2014, este mercado generó, según America’s Research Group, alrededor de 5.000 millones de euros en todo el mundo.

«Es una moda sin final –afirma Villarejo–, ya que no es la primera vez que sucede algo así. Para algunos sectores de población puede ser difícil de entender, pero lo antiguo posee un gran atractivo comercial entre buena parte de los adultos y los no tan adultos. La norma es sencilla: cuanto más viejo sea lo que compres, mejor».