BlackBerry presenta los peores resultados de su historia: ¿hasta cuándo aguantará?

Los resultados de BlackBerry en 2013 son sencillamente desastrosos. Más pérdidas que nunca y la sensación de que el tiempo se le acaba.


BlackBerry ha publicado sus últimos resultados financieros. Y son peores de lo esperado, que ya era. Como informa CrackBerry, BlackBerry ha registrado pérdidas por valor de 5.873 millones de dólares en 2013. Para hacerse una idea de la escala de estas cifras, hace un año fueron 646 millones de dólares los que se perdieron. Paralelamente, los ingresos han caído un 40 % respecto a los de hace un año, quedando en 6.813 millones de dólares.

Especialmente doloroso ha sido el último trimestre del año, cuando se perdieron 423 millones, ya que en ese mismo período en 2012 se ganaron 98 millones netos. BlackBerry vende un 64 % menos de teléfonos, tocando fondo con 3.4 millones de smartphones vendidos, de los cuales 1.1 millones son modelos con BlackBerry 10 y 2.3 millones con BlackBerry OS.



BlackBerry 10 no fue suficiente.

Por si fuera poco, John Chen se ha mostrado "satisfecho". Desde aquí he tildado de sensato y tenaz a Chen, quien ha demostrado algunas decisiones valientes desde que llegó al cargo, así como otras bastante duras y que considero equivocadas a largo plazo; claro que yo no tengo la preparación ni experiencia que tiene él, por supuesto. Pero después de estos resultados catastróficos, no veo la lógica en decir que uno está "satisfecho" con ellos.

Ahora queda preguntarse cuánto tiempo puede seguir BlackBerry con esta tendencia. Ahora mismo le quedan 2.700 millones entre efectivo y activos. El trimestre anterior esta cantidad era de 3.200 millones. Según Chen, la senda que sigue ahora BlackBerry es positiva y hacia el regreso a la rentabilidad. De verdad y con el corazón que espero que sí, pero con unas cuentas tan desastrosas no lo puedo entender con la cabeza. Dicen los que se agarran al clavo ardiendo de Chen que BlackBerry volverá por sus fueros. Pero yo, igual que Tomás El Apóstol, tengo que ver para creer. Mientras tanto, el tiempo se agota.