Computación vestible: El próximo éxito de ventas de la industria tecnológica


Desde que la carrera por la computación portátil arrancó décadas atrás, se han visto en el mercado diversos formatos que han llevado la informática al mundo cotidiano del ser humano de diferentes formas. Grandes computadoras de escritorio, equipos portátiles, sistemas integrados en electrodomésticos y automóviles, teléfonos móviles, tabletas y más recientemente, proyectos más atrevidos como las gafas de realidad aumentada Google Glass.

Es precisamente este último dispositivo el que ha servido como piedra de inicio para comenzar a popularizar una corriente completamente nueva de computadoras: los dispositivos vestibles, es decir, aquellos que podemos vestir como si fueran una prenda o accesorio cotidiano más, junto al abrigo, la camisa o los zapatos.

¿Tendrá futuro esta tendencia? Hasta ahora no lo sabemos, ya que está recién comenzando y por el momento no tenemos un mercado realmente serio que haya introducido esta clase de tecnologías en forma masiva. Pero estamos cerca, de hecho, demasiado cerca para que esto se vuelva realidad, por lo que vale la pena analizar la situación y enterarse en qué va esta tendencia que próximamente será realidad.
El interés por las gafas de realidad aumentada


Por el momento, las ideas y los proyectos reales son limitados. Estamos en una etapa muy temprana y las empresas que están apostando con este formato lo hacen de forma conservadora, sin correr demasiados riesgos. En eso es que las gafas de realidad aumentada se consideran un apronte seguro y tradicional, sirviendo para ver el mundo “con un par de ojos adicionales” aprovechando la conectividad a Internet.

Por un lado y como ya dijimos, Google explora el rubro de las gafas a través del proyecto Glass, con un dispositivo que posee un proyector hacia el ojo del usuario, mostrando la información buscada a través de la voz y los gestos táctiles en la superficie lateral del dispositivo. Otro aspecto importante de estas gafas es la presencia de una cámara de video, la que sirve de “ojo adicional” para el usuario interesado en capturar momentos sin distraerse en el intento.

Empresas como Olympus y Baidu en China se han subido al carro de las gafas tecnológicas, estrenando sus propios proyectos a modo de estar preparados para un futuro donde posiblemente, esta clase de dispositivos sean de uso cotidiano, sirviendo para buscar direcciones, información en la red y mucho más.
Pero los relojes inteligentes están mucho más cerca…


Dichas gafas de realidad aumentada aún están lejos, porque la tendencia más cercana son los relojes inteligentes. Por el momento, es mucho más fácil y socialmente aceptado que alguien utilice esta clase de aparatos en su muñeca en lugar de gafas que pueden grabar todo el día, siendo el paso siguiente para una industria comercial que ve en este nicho el éxito de negocios más próximo.

Sony ha sido uno de los primeros en incursionar en el campo, mostrando una línea de relojes inteligentes osmartwatches que se conectan a Internet, sirviendo para revisar redes sociales y además sincronizarse con el teléfono móvil a modo de mostrar notificaciones, entre otras funciones. La compañía Pebble también ha hecho lo suyo de manera independiente, a través de un modelo del mismo nombre que también se conecta al smartphone.

Por otro lado, Samsung ha dado algunas pistas de querer entrar al mundo de los smartwatches, indicando ademásque ven un futuro donde la computación estará integrada en la ropa, relojes y gafas, tal cual como se entiende la computación vestible en este momento. Y al parecer el resto de los fabricantes está entendiendo el mensaje, puesto que Dell también considera entrar al mismo mercado, aunque nada concreto se ha sabido al respecto.

Finalmente, Apple ha sido quien ha levantado mayores expectativas en torno al informalmente llamado “iWatch“. Se rumorea que dicho aparato pretende ser el próximo golpe de Cupertino para la industria tecnológica, tal como lo fue el iPod en 2001, el iPhone en 2007 y el iPad el año 2010. Se espera su lanzamiento este mismo año 2013 y poco se sabe del proyecto, el que podría engendrar algo muy parecido a lo que hace Sony actualmente.

Lo que esperamos ver


Imagen de un concepto no real.

La oferta actual es poca pese a que el interés parece ser mucho. Un par de gafas, otro par de relojes y ya está, el resto son proyectos demasiado pequeños o experimentales como para ser considerados el futuro de la industria, es decir, el próximo éxito de negocios para los años venideros.

No imaginamos collares, camisetas, sombreros, aretes, chaquetas o ropa interior inteligente, pues claramente la tendencia va hacia el uso de gafas y relojes como mucho. Pero éstas de todas formas son prendas de vestir y de hecho, ejemplos de accesorios donde el estilo, diseño y estética son primordiales.

Entonces, ¿tendrán estilo? Eso esperamos y al menos sabemos de una compañía que pondrá esfuerzos en aquello: Apple. Resulta que en Cupertino contrataron a Paul Deneve, ex-CEO de la casa de modas Yves Saint Laurent para hacerse cargo –según especulaciones– del iWatch, al que entonces se le echaría una manofashionista a la hora de su confección.

Independiente de aquello, se espera ver conectividad entre las gafas, los relojes y otros dispositivos computacionales como teléfonos inteligentes, tabletas y hasta PCs tradicionales. Porque está la posibilidad de que los nuevos dispositivos no sean completamente autónomos, ya sea por sus pequeñas pantallas o por problemas técnicos que no les permitan tener demasiada duración de batería o altas prestaciones de hardware. Es por esto que a corto plazo la computación vestible se ve como un complemento a lo actual, sirviendo por ejemplo para ver notificaciones, hacer consultas rápidas y entregar instrucciones por voz con las manos libres.

Este punto nos lleva al tema del precio. Al ser más complementos y no ofertas autónomas, el público esperará precios bajos, ya que no tendría sentido comprar un reloj inteligente de USD$500 para ver las notificaciones de un teléfono inteligente de USD$300. Sin duda éste será uno de los retos más importantes para la industria, viéndose en la obligación de desarrollar tecnologías en miniatura a un bajo costo.

Pero aparte de todo esto, lo principal que esperamos ver son sorpresas. Y es que estamos frente a un mercado inexistente que promete conquistar a los consumidores muy pronto, por lo cual sería muy aburrido que nos dieran sólo lo que estamos esperando. Lo que esperamos ver por sobre todo son funciones novedosas, usos ingeniosos de la tecnología y utilidades que realmente nos sirvan en la vida cotidiana, en cosas que hasta ahora no imaginamos ni podemos hacer con nuestros dispositivos actuales.