Cómo el teléfono celular puede arruinar las vacaciones




Uno pensaría que el ir de vacaciones implica -por lo general- divertirse y descansar.Recargar pilas y regresar con ánimos para enfrentar la vida misma. Es como el tiempo ideal para tomarse un receso. Sin embargo, el uso del teléfono celular ha invadido incluso nuestros tiempos de descanso, de vacaciones. He aquí unos datos para reflexionar.

El usuario promedio de un teléfono inteligente checa su dispositivo unas 150 veces por día, algo así como cada 6 minutos. Datos del 2011 del gobierno norteamericano, indican que el 35% de la gente trabaja los fines de semana, y que lo hacen unas cinco horas de labores (frecuentemente sin retribución). El otro 65% está probablemente muy ocupado para responder a las preguntas de los encuestadores.

El problema parece ser la manera en como ahora se encaran las actividades. Unos pueden echarle la culpa a la economía, otros a nosotros mismos. La cuestión es que ahora “todo es una emergencia”, como dice Tanya Scheviz, vocera de Reboot, una organización que busca que las personas se desconecten más frecuentemente de sus dispositivos móviles. “Hemos creado la expectativa de que las personas tienen que responder inmediatamente, sin siquiera retrasarse un poco. No es sano y es poco productivo. No podemos seguir así”, indica.

Hay una lista terrible asociada a nuestra manera en como ahora vivimos nuestra nueva vida digital. Eres más tonto. Vives más estresado, duermes peor y estás más deprimido. La gente sabe que necesita recesos de sus actividades tecnológicas. Ahora hay quienes pagan por aplicaciones como “Freedom“, que saca a la gente de Internet por un tiempo determinado.

Mucha gente le echa la culpa a la economía. Los trabajadores compiten por trabajos cada vez más escasos. Igualmente se le puede echar la culpa a los gadgets, a los dispositivos como el teléfono celular, el cual ha puesto virtualmente a todos en sus escritorios de sus oficina a toda hora. A los sindicatos les llevó 100 años ganarse el derecho de descansar en las noches y los fines de semana, pero los teléfonos inteligentes nos han regresado al esquema anterior en menos de cuatro años.

Sin embargo las explicaciones son al menos incompletas. Algunos expertos piensan que la gente le gusta sufrir porque sí. Laura Vanderkam publicó recientemente un libro electrónico llamado “What the Most Successful People Do on the Weekends,” (Qué es lo que hace la gente más exitosa los fines de semana), y parece ser que la conclusión lo dice todo, de acuerdo a la autora: “Muchos ejecutivos han aprendido a desconectarse por el fin de semana sin sufrir consecuencias directas”. Y agrega: “Muchos de nosotros hemos exagerado nuestro sentido de nuestra propia importancia”, dice Vanderkam. “Les puedo asegurar que el mundo seguirá girando hayan checado o no su correo el fin de semana”.

Y aparte de desquiciarnos un poco con el trabajo que no tiene pausas, le estamos robando tiempo crítico al razonamiento creativo cuando simplemente no tomamos ningún receso y seguimos en la oficina virtual aunque sean días no laborables. En casos extremos quizás podríamos hablar de hasta alucinaciones, pero no vayamos tan lejos. Un estudio de la Universidad de California, en San Francisco, halló que las nuevas experiencias no se anclan a nuestras memorias de largo plazo a menos que el cerebro tenga tiempo para revisar esas actividades de alguna manera.

Vanderkam dice que el tomarse algunos recesos permite enfocarse mejor en el trabajo. Personas que trabajan 50 o 60 horas raramente hacen más que quienes trabajan 40 horas, indica. De acuerdo a Schevitz, “necesitamos un día de descanso de esta vida moderna para tener la vida más balanceada”.

La cuestión no es hacerse una dieta tecnológica, como quedarse sin correo por 72 horas. Hay que actuar inteligentemente. ¿Qué tal tener una comida familiar libre de dispositivos en la semana?

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