La tecnología causa trastorno de sueño en 25% de los niños

El desarrollo de tecnología electrónica como BlackBerry, iPad y iPod, así como celulares pantallas y computadoras portátiles que mantienen al individuo conectado a internet, han modificado la calidad del sueño de los mexicanos al grado de que ya se detectan trastornos en uno de cada cuatro niños, y en uno de cada tres jóvenes.

Además, la sofisticación de videojuegos cada vez más violentos agrava la situación, “tenemos escolares y preescolares que por jugar videojuegos violentos o usar esta tecnología desarrollan terrores nocturnos, sonambulismo y reacciones de defensa, es decir, se paran, gritan, lloran, se esconden, reviven escenas de sangre y matanza, pero en este caso ello son los atacados. No se dan cuenta, de hecho no pueden despertarse por sí mismos. Hay padres que llegan a creer que están poseídos por lo que no acuden a atención médica cuando esto se puede rápidamente corregir”, precisó Reyes Haro Valencia, director y fundador de la Clínica de Trastorno del Sueño de la UNAM.

El especialista explicó que de acuerdo a estudios efectuados dentro de dicha clínica, ubicada en el Hospital General de México, los habitantes de las grandes ciudades del país duermen un promedio de seis horas diarias, dos horas menos de lo indicado, lo que impide que se completen las cuatro fases del sueño, siendo la más importante la profunda que es la que otorga el descanso necesario para funcionar y estar en alerta al amanecer.

Estos nuevos dispositivos tecnológicos, precisó, cuentan con sonidos más nítidos y luces mucho más intensas, de hecho, mientras la pantalla sea más pequeña la iluminación que emana tiende a ser más estimulante al cerebro, y todo esto es independientemente de si se coloca en línea directa o indirecta al sistema visual,o si se tienen los ojos cerrados o abiertos.

“Cuando estamos en el cine se manda una señal al cerebro de que es hora de dormir, por eso mucha gente se duerme cuando está cansada, pero con este tipo de estímulos el cerebro registra que se sigue en actividad diurna”, explicó.

Los estudios científicos efectuados en la clínica —la única en América Latina que atiende todos los problemas relacionados— señalan que el sueño ligero, que se ubica en las dos primeras etapas, de ocupar 60% ahora abarca hasta 80% del tiempo de dormir y, por ello, se tiene poca oportunidad de llegar al sueño profundo, que es el importante para la restauración física y luego lograr el descanso y restauración mental del individuo.

“Este tipo de pantallas disminuye el tiempo del sueño profundo. No importa si se tiene o no dificultad para dormir. El sueño, bajo estas condiciones, es de muy mala calidad y, por ello, la gente está permanentemente cansada, irritable, y su capacidad intelectual así como su juicio en la toma de decisiones disminuyen. Hay, por supuesto, bajo rendimiento en la productividad, se llega tarde al trabajo o a la escuela, con rasgos de flojera y somnolencia, y lo más preocupante es que hay mayor posibilidad de sufrir accidentes vehiculares, laborales, callejeros.”

Según el especialista, una de las características comunes del sueño ligero es que la persona se encuentra en estado constante de alerta y al menor ruido, ya sea una alarma callejera, intrusos en casa, temblores, el timbrar del teléfono o escándalos cercanos, reacciona.

“Esto es consecuencia del cúmulo de somnolencia, que va a causar trastornos del ritmo circadiano o fase retrasada del sueño, como consecuencia de prolongar la hora de dormir. Tenemos jóvenes que ya han invertido el ciclo, por la mañana tienen sueño y por la noche están activos.”

Asimismo, precisó, los jóvenes están desarrollando enfermedades de ancianos a causa de la tecnología como hipertensión, síndrome metabólico, sobrepeso, obesidad y diabetes.

Reducción del descanso
••• Uno de los problemas de salud que se reporta a causa del sueño de mala calidad, dijo Reyes Haro, es que los jóvenes recurren más a cafeína, medicamentos derivados del diazepam o hasta drogas ilegales, y sin duda, tienden a ser más violentos.


“Dormimos no sólo para descansar, las funciones fisiológicas de nuestro organismo se restauran y se depuran mientras estamos dormidos, también se refuerza nuestro sistema inmune que nos protege y ayuda a defendernos de adquirir enfermedades. La hormona de la saciedad conocida como leptina se produce en la tercera etapa del sueño pero si se le expone a estos dispositivos se ve disminuida y, por ello, se comerá más de lo requerido”, explicó.

El tiempo de dormir se ha reducido. En la década de los 60 era en promedio de 10 horas, entre la década de los 70 y 80 se redujo a nueve, en los 90 pasó a ocho y en la actualidad se ubica en seis horas entre niños y adultos que habitan en grandes ciudades, los cuales por lo general no recuerdan sus sueños.

“Esto significa que al final de la semana tendremos un rezago de 10 horas y si sólo se duerme cuatro horas, se privaron de 20 horas. Sólo la falta de cuatro horas equivale, de acuerdo con estudios, a haber bebido el equivalente a seis tazas de cerveza o bebidas alcohólicas, por lo que se están desarrollando más patologías psiquiátricas”, concluyó

Fuente:milenio.com

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